Real y Mágico

Una vez fuimos a ver una película de terror, al cine por supuesto. Fuimos a esa hora donde la sala está casi vacía, mi hora favorita. Con cada susto le apretaba fuertemente la mano o el brazo, pues es de los que inspira seguridad.
Al terminar la película salí directo al baño y tenía tantas ganas de ir, que salí corriendo y lo dejé atrás. Al salir del baño, sintiendo el “descanso”, justo en frente mío, se encontraba la caja de crispetas casi vacía que él traía.
El baño estaba solitario y había una caja en medio de mi camino. Recordemos que acababa de ver una peli de terror, así que me tensioné un poquito. Agarré la caja y me preguntaba donde estaba él, miré a cada lado pero no lo veía. Proseguí a lavarme las manos, creyendo que él estaba afuera. De repente sale de un rincón de un brinco, gritando fuertemente.
Sigo cuestionando la razón de ser de ese rincón.
Todos mis nervios estaban a su favor, así que ya se imaginarán el susto que me pegó. Pero después del susto, me uní a sus burlas y reímos juntos.
Fue en ese momento cuando me dio la razón, razón en que él traía muchas cualidades para que me gustara como siempre me ha gustado.
¡Que ganas de besarle en este momento tengo!