Encuentros

Después de tantos intentos fallidos por encontrarse por fin había llegado la ocasión tan esperada. La noche no tenia nada de especial, tan solo era una noche mas.

 

El cielo de la ciudad no tenia ninguna señal fuera de lo común, no habían caído meteoritos, ni lluvia, ni siquiera un estrella fugaz que surcara los cielos haciendo de aquella noche algo diferente. No, era una noche como de esas que ocurren en ese lugar. La gente caminaba por las calles, algunos manejaban rumbo al trabajo y otras de regreso del trabajo, unos mas se dirigían a cenar o pasar una velada agradable en compañía de alguien especial también. No era fin de semana, no era tampoco un día festivo como para pasar una larga noche o una larga velada sabiendo que el trabajo te esperara hasta el lunes, no, era simplemente un día entre semana, el ombligo de la semana, como dice el dicho popular.

Ellos había concertado la cita con algunos días de anticipación y había esa expectativa que sucede a cada encuentro. Ella, al parecer, no había contemplado en si toda la extensión de esa cita, que si bien no era una cita a ciegas, era hasta cierto punto una cita con un desconocido. Habían pasado ya algunos años de haberse conocido y por situaciones del destino jamás se volvieron a encontrar hasta que la tecnología los reunió en un reencuentro a distancia, pero a la vez cercano. ¡Bendita tecnología! Muchas ocasiones quedaron solo en intentos, pero nada nunca se concreto hasta que llego aquella noche descrita ya al inicio de este relato.

El por su parte quedo gratamente sorprendido de que ella le pidiera pasar por ella a su casa, él personalmente no acostumbra verse o encontrarse con alguien en lugares públicos en un primer encuentro, a el le parece que es una falta de respeto hacia las damas en ese aspecto, él al parecer esta chapado uno poco a la antigua. Las calles de nuestras ciudades siempre son un reto para el mas inteligente y aun para la tecnología. Sabiendo eso él salió con anticipación para no llegar tarde a esa primera cita, a las damas se les puede pasar ese detalle, a ellas se les perdona todo. Las calles son doble sentido o un solo sentido, la descripción de la ubicación era clara y precisa asi que no había forma de equivocarse. Sin embargo estando al volante y buscar la dirección no es tarea fácil, era la noche, las luces de los autos, la ansiedad, la preocupación, en fin todas esas cosas que te suceden cuando vas, como en este caso, a tu primera cita, le estaban sucediendo a él. Por fin encontró la calle y el numero, bueno el numero era en si un reto encontrarlo por la ubicación, por los autos, por los arboles, por muchas cosas, que se yo.

Hubo mensajes de textos y una llamada en ese breve lapso de tiempo antes del encuentro, pero por fin ella salió. El había bajado del auto para encontrarla en su casa, pero ella ya había salido, unos breves pasos y ya estaban frente a frente, un abrazo, una sonrisa, un beso en la mejilla, la sensación de lo terso de su piel, el aroma de mujer, la noche le pareció a él que se ilumino con la luz de su sonrisa. Amablemente el le abrió la puerta del auto, con delicadeza y con un poco de nervios, ella entro se acomodo en ese asiento y se apresuraron a emprender esa cita tan larga y ansiosamente esperada. A pesar de que el conocía la ciudad al parecer la presencia de ella le borro todo sentido de ubicación, al salir a la calle principal casi tiene un accidente, la ubicación de donde él quería ir se le había perdido en la memoria asi que le pidió a ella le indicara como salir de aquel laberinto de calles, laberinto en su mente. Después de algunos minutos de manejar él agradeció que se le hubiese borrado el sentido de ubicación ya que le permitió pasar mas tiempo con ella en el auto platicando y recordando los tiempos en que se vieron por primera vez en otras circunstancias y en otras situaciones que no viene al caso mencionar.

Se dirigieron al lugar elegido por ambos para pasar una velada excepcional.

loading...

El restaurante no era tampoco algo fuera de lo común, era como todos los demás a excepción de la presencia de ella que hacia en si la gran diferencia para él. Amablemente les dieron la opción de la mesa, tomaron asiento, el amablemente le retiro la silla para que ella se sentara, el mesero extendió la servilleta de mesa sobre ambos. Pasaron los minutos y la platica poco a poco era cada vez mas amena, mas abierta, cada vez entraban en confianza de compartir las cosas que los identifican. Trajeron los bocaditos y entre esa amena platica los disfrutaron, una variedad de salsas, pan de trigo, totopos con requesón, etc. ¿Entrada? Sus miradas se encontraron para poder decidir que elegir, le pidieron al mesero les recomendara algo a lo que este sugirió una bandeja de quesos, carnes frías y frutas. La platica era tan amena que por momentos olvidaban que estaban esas delicias enfrente de ellos y pasaban el tiempo en la platica y mirándose a los ojos.

 

¿Vino? Si, él le gustan los vinos, aunque no es un experto, y ella, bueno ella tal vez lo es sin embargo tal vez no queriéndolo avergonzar dejo a el la elección del vino para la ocasión. ¿Savignon, Zifandel, Blanc, de Noirs, Merlot? Nuevamente el mesero vino a su rescate sugiriendo un vino Español de la región de las Riveras del Duero. ¿ El precio? Que importa el precio, es el tiempo, es su compañía, es su sonrisa, es su mirada, en si es ella lo que importaba esa noche, pensó para si. El vino era excelente, según el, lo degustaron lentamente no sin antes ver el protocolo de abrir la botella, de decantarlo, de oxigenarlo, etc., eso que hacen los meseros también para impresionar al comensal. El tiempo pasaba lenta pero apresuradamente sin ellos darse cuenta, el vino, al parecer suave, desinhibe fácilmente la mente que admira la belleza. Ambos eligieron el platillo fuerte a sugerencia del mesero con tiempo suficiente ya que la cocina cerraría pronto, como dije, era en medio de la semana y los restaurantes no están tan ocupados. Entre esa charla tan amena el tiempo paso, transcurrió en un abrir y cerrar de ojos, voló a ser parte del pasado y en lapso de tiempo ellos disfrutaron cada momento, cada mirada, cada sonrisa, cada palabra, cada expresión que provocaba una sonrisa, aun ese chascarrillo producía una sonrisa especial para él. Se dieron cuenta que eran los únicos en ese lugar, pero aun así ordenaron un postre, era como ponerle la cereza a esa noche tan especial, ella un flan, él un Cream Brulet, lo degustaron y ambos compartieron sus postres y eso provoco una cercanía que el respeto y al parecer ella si sintió aliviada que así sucediera.

 

¿ El tiempo? Si, el tiempo había pasado, como la Cenicienta en ese cuento de hadas, al parecer el encanto pronto llegaría a su final. Después de encargarse de arreglar todos esos detalles en el restaurante procedieron a salir, nuevamente el delicadamente le tomo del brazo para subir al auto y se dirigieron a la casa de ella. El camino fue mas corto, pero la platica siempre amena. Ya cerca de la casa él paro el auto en una bocacalle y procedieron a continuar en la platica. Si, a ella le impresiono y le sorprendió lo que él dijo, aunque ya con alguna experiencia por el paso de los años siempre habrá situaciones que sorprendan aun al mas experimentado por el paso de los años. La platica se extendió y el tiempo transcurrió sin ellos darse cuenta. Repentinamente al mirar el reloj se dieron cuenta que el encuentro debería de terminar porque a ella le esperaba el trabajo en unas horas mas y debía de descansar, a él le esperaba esa franja de asfalto de cientos de kilómetros.

 

Algunas cosas no sucedieron por falta de tiempo, paso lo que tenia que pasar, la platica, la cena, las risas, los momentos de miradas, pero no, no sucedió lo que están pensando. El respetó cada espacio y ella se sintió seguramente aliviada que así fuera y no haber estado en esas situaciones incomodas que suelen pasar en estos encuentros después de tantos años o simplemente en los que el sexo masculino se piensa en control de todo. Creo que al parecer él es un hombre diferente.

Ella lo dijo claramente, habrá otro encuentro, éste no será el ultimo sino que será el inicio de varios encuentros. Habrá otra oportunidad, se darán tiempo dijo ella…