Fotografías

Las fotografías traen recuerdos, y a mí siempre me ha parecido bien mirar las de ella, y no porque me sienta triste o quiera sangrar la herida. Ella me trae recuerdos de los cuales me gusta abrazarme, sentirme, quererme: pero todo junto a su lado. ¿Por qué?, porque de repente, y en definitiva, fue la chica que rompió esquemas y formulas para hacerme creer que el amor es bonito cuando dos juntan sus ganas. Que no importa la distancia, ni los kilómetros, ni las heridas, ni llantos cuando nos tenemos para abrazarnos y ser el salvavidas de cada uno cuando nos derrumbemos. Fue quien me besó de verdad, con los ojos cerrados queriendo que ese beso no acabara nunca. Fue quien se abrazó a las esperanzas cientos de veces para decirme ‘te quiero’ e invitarme a una noche de poesía junto a su boca. Fue quien se acostó en mi cama hasta desnudarme el alma y quitarme la ropa sin miedo a perder el control. Quien me enseñó que la vida tiene sentido cuando tú se lo quieres dar. Y, además, fue quien me enseñó a que primero te quieres tú, por dentro, y luego, te dejas querer, armar, tocar, besar, morder, seducir, conquistar. Ella sigue a mi lado en otra ciudad abrazándome fuerte, y a mí siempre me han gustado sus fotografías, me traen recuerdos que terminan por convertirse nuevamente en realidad.