Carta número 33…

Un día juré que siempre iba a quererte. Y si, es verdad, a pesar desde el último adiós no he dejado de pensar en ti, mucho menos dejar de quererte. Es como si fueras mi tormento, como si fuera mi destino, mi suerte, no sé. He callado tantas cosas como también he negado algunas otras y me he abstenido de hacer otras más.

Y aunque tu estés allá y yo aquí, aunque no me hables ni yo a ti no sé por qué razón aún continuo con la triste esperanza de volverte a ver a los ojos, volverte a tocar, volverte a besar, volverte a escuchar pero, tal vez sigo siendo demasiado inocente e inepto, un tonto enamorado de ti, sólo de ti.

Me gustaba escribirte cartas una que otra carta de vez en cuando diciéndote lo mucho que me gustabas, lo mucho que te quería, mis fantasías, mis ilusiones y los planes a largo plazo que yo tenía contigo. Me gustaba darte sorpresas sólo por complacerte, sólo por darte el gusto de hacerte sentir especial.




Sé que las cosas entre los dos no salieron como lo teníamos planeados, ¡vaya!, creo que sigo aferrado a lo poco que ha quedado de ti, y no sé pero creo que no se apartará de mí esa parte de ti, no puedo dejarla, aunque llore y patalee, me digan lo que sea, aunque me enfurezca pero, de verdad, no puedo. ¡No puedo olvidarte!

¿Sabes? No sé si el 2 de Noviembre buscaste algún escrito para ti; lo siento, si pensaba hacerlo pero me detuve. De hecho pensaba en las palabras más hermosas para comenzarlos pero, el miedo comenzó a apoderarse de mí, surgieron las dudas de si lo merecías o no.

Dime tú ¿te olvido o no te olvido?, ¿qué sería lo correcto? Creo que es una tontería seguir escribiéndote. Recuerdo aquella vez que sentí que te amaba, era algo así como una necesidad decirte “te amo”, sentía como se salia el sentimiento, fue tan… no sé, la verdad no puedo describirlo porque no es algo mecánico, sino que fue algo mágico, algo tan especial que a partir de ese momento deseé que así fuera para siempre.

También juré no volver a hacer esto y mira, lo he vuelto a hacer, he vuelto a escribir. Es como si platicará contigo aunque no me escuches pero siento como si lo hicieras, como si estuvieras frente a mí. A veces, siento que me ahogo entre la melancolía de tu recuerdo pero lo negativo hace que un amor sea más intenso.

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Quizás tuviste la razón cuando me dijiste que yo era el extremo de tu hilo rojo, aquel amor que pase lo que pase nunca se va a romper, que se estirará a más no poder pero que nunca se terminará, porque desde que todo terminó este amor sigue igual, podrías estar en el fin del mundo con quien sea y yo seguiré queriéndote.

Perdóname, en verdad lamento haberme enamorado. Es que tú no sabes lo bien que me hacías sentir, aunque yo lloraba por dolor, en cada lágrima había un te amo. Yo sólo quiero olvidar todo, la verdad, quiero olvidarte pero no consigo hacerlo. Llevo 4 años 6 meses 24 días queriéndote, ¿así cómo lo voy a lograr?. Aparte siempre por las noches me pregunto si por las mañanas vas a seguir allí…

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Quiero llamarte, platicar contigo pero me gana el miedo y prefiero no hacerlo, lo siento mucho no podía contenerme, tal vez no sea lo mejor, pero es bueno desahogarse de vez en cuando. Ya no quiero buscarte en otras personas y no encontrarte, tal vez sólo estoy en la vida equivocada, intente irme pero no pude. No voy a negarte que grito en silencio que algún día llegue tu llamada.

Y fuiste tú, siempre serás tú la que llene el vacío que hay en mí porque nadie lo ha hecho como tú supiste llenarlo…