No quiero a nadie más si tengo lo que yo más amo.

Invítame a estar contigo a ver en tu boca esa sonrisa. Esa sonrisa que me haces sentir una brisa dentro de mí aún así los nervios me mate, me congelaría y no decir nada, y quedar allí mirando tu imperfecta sonrisa más perfecta. Mi cerebro quedaría en blanco que no sabré si hablar o actuar.

Tu mirada muy tierna y dulce, me encanta mirarlos y es así como refleja tu belleza, no me importa no saber si lo eres, no me importa no entender si lo eres, pero no me cansaría de decirlo.

Desvelemos riéndonos de nuestras locuras, que podamos dibujar las horas sin contar los minutos, que nuestras verdades sean sólo secretos revelados entre nosotras, que todos nos vean como par de raras divirtiéndonos de la vida que nos rodea ya que la vida es corta y nos arrepentiríamos si no lo disfrutamos.

Y la simpatía de tu sonrisa paralizó los latidos de mi corazón, mi respiración, en éste mundo no quiero elegir a nadie más si ya elegí a ti.

Mi pensar en ti me es imposible no sonreír, ver tus fotos me es imposible no sonreír, tienes una mirada que me vuelve loca.

Y es por ti que con el tiempo mi alma se siente diferente, vos llenáis de sonrisas en mi rostro, llenáis paz en mi interior, contigo siento comodidad, llenáis paciencia en mí, entre todo me preocupas, llenáis alegrías en mí; siempre que desearte buenas noches, buenos días, buenas tardes, ¿Cómo estás? ¿Comiste? ¿Cómo fue tu día?… son cosas que no lo hago con nadie y me es dudoso con respecto a eso, me hiciste diferente, me encanta eso que hago contigo y no me arrepiento.

Quédate tranquila, yo seguiré mis pasos en lograr todo para hacerte feliz, alegrarte el día, tarde y noche, enseñarte a alejar los miedos, enseñarte a ser feliz y no confiar en nadie que por cierto tendrás la confianza a aquellos que los merecen, enseñarte el mundo perfecto de pocas estrellas, demostrarte que valoro todo de ti.

Dessireé Alejandra.