El tiempo siempre se encarga de poner a cada quien en su lugar…

En algunas oportunidades puede parecernos que la justicia no nos acompaña, que somos víctimas de situaciones y personas, que nos perjudican, de manera consciente o inconsciente, el caso es que en nuestro camino por la vida, no estamos exentos del sufrimiento y de toparnos con personas que nos generen situaciones antagónicas.

Ocurre que lejos del malestar que nos puedan ocasionar, es menester tener la seguridad, de que el tiempo es el encargado de poner a cada quien en su lugar, tarde o temprano, no hay impunidad y todo aquel que nos ha calumniado, recibirá su enseñanza.

Nos podemos desgastar en luchas banales, preocuparnos por el porvenir de nuestros hijos, por aquellos a quiénes amamos, por quiénes queremos fuera de nuestra vida, más todo va tomando su curso, su rumbo correspondiente, y nada ocurre que no sea efecto de una causa existente.

Aunque la impotencia pueda hacer estragos en ciertos momentos de nuestra vida, no debemos dar mayor importancia a ciertas cosas en la vida, invertir energías valiosas en resentimientos e inconformidades, o en lamentos inútiles por resultados no obtenidos, cuando cada quien llegará a su lugar correspondiente en su justo momento.

Quizás puedan tener ventaja hoy, pero eso no será permanente, cada quien está dónde debe estar, cada quien ocupa el lugar que le corresponde, recibe su enseñanza, escarmiento y hasta llega a tener la oportunidad de enmendar sus acciones de ser el caso.

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Para cada caso llegará su momento, el consejo dado a quiénes amamos, las acciones de quiénes nos lastiman o perjudican injustificadamente, el daño que nos causan y que causamos, todo obedece a una causa y efecto universal, de allí la importancia de depurar el pensamiento, pues hasta un mal pensamiento dirigido a alguien, genera un efecto al conectarse con pensamientos que vibran en la misma sintonía.

Que cada quien se haga cargo de sus acciones, que asuman sus decisiones y que recuerden que nada en el mundo queda ileso, cada quien va al lugar que le corresponde y le tocará tener la humildad de aceptar o la soberbia de mantener su error.

Lamentarse del dolor ajeno, solidarizarnos, ser compasivos, es parte hermosa de la vida, más entender que cada quien es puesto en su sitio por el infalible e implacable tiempo, es una sabia comprensión que solo llega con los años…

 

Por: Marvi Martínez para Rincón del Tibet