A veces resulta más sencillo olvidar el pasado, que el futuro que imaginaste a su lado

Muchas veces cuando una relación amorosa llega a su fin, nos cuesta mucho trabajo aceptar que aquellos sueños y proyectos, todos esos momentos que imaginamos jamás llegarán a ejecutarse, al menos no con esa persona.

Solemos idealizar situaciones e incluso personas, damos al potencial que tienen incluso mayor peso a lo que realmente son. Lo que nos hace sentir mucha frustración cuando eso que esperamos que en algún momento ocurriese, jamás coincide con la realidad.

Quien ha quedado en nuestro pasado, es porque sencillamente no encajaba en nuestro futuro, así como debemos esforzarnos en dejar ir, en sacar lo que no nos nutra de esa relación, perdonar lo necesario, debemos también sacar de nuestra mente los pensamientos asociados a un futuro que no se materializará como lo imaginamos.

Cuando cerramos un capítulo debemos hacerlo incluyendo todas las variables, todos los tiempos, debemos hacerlo con la confianza de que muchas veces lo queremos se queda pequeño en comparación a lo que podemos recibir.

Aceptar y dejar ir son los actos más liberadores, todo en la vida conlleva un riesgo y lo divertido del juego es justamente el desconocimiento del resultado, el no saber si resultará como esperamos o si nos sorprenderá con un desenlace diferente.

Todo genera un aprendizaje, todo genera un crecimiento, pero debemos estar abiertos a concientizarlo. No agregar drama adicional, con cosas que solo están en nuestra mente nos ahorra mucho sufrimiento.

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Si vamos a utilizar nuestra mente que no sea para lamentarnos por un futuro frustrado, imaginemos más bien que las cosas más hermosas están esperando nuestra llegada. Que solo nos hemos estado preparando para experiencias que nos harán sentirnos más plenos, que nos ayudarán a estar justamente donde debemos estar.

Aprendamos de todo lo que nos ocurre y mantengámonos atentos a nuestro presente, sin divagar en recuerdos dolorosos o proyecciones que ya no pueden ocurrir. Solo nosotros somos capaces de acotar las malas experiencias, el dolor, el resentimiento… Todo eso vivirá en nosotros el tiempo que decidamos. Mientras más pronto soltemos lo que nos duele, más pronto vibraremos con una energía diferente, que nos hará atraer a nuestras vidas aquello que anhelamos o algo mucho mejor.