Siempre es más difícil olvidar a quienes han dejado huellas dolorosas en tu vida…


Cada persona que pasa por nuestra vida suele dejar una huella, una marca que relacionaremos automáticamente al recordarle, al pensar en ella y sin duda al hablar de ella. Para bien o para mal, los recuerdos nos atan a las personas, en la mente, en el pensamiento y aunque físicamente nos apartemos, siempre permanecerá el recuerdo, la experiencia y las vivencias en las cuales esa persona nos acompañó.

Evidentemente, cuando las personas nos han traído felicidad, las recordaremos placenteramente, se dibujará una sonrisa en nuestro rostro al pensarlas, sin embargo, en la mayoría de los casos solemos olvidarlas con frecuencia, solo las traemos al pensamiento cuando existe cierta necesidad o pasa algo que nos despierta la emoción vivida, curiosamente ocurre lo contrario con quienes nos han causado sufrimiento, dolor y decepción en la vida.

Quienes han sido protagonistas en nuestras vidas, de momentos de dolor, desilusión o simplemente nos han causado heridas profundas, duras huellas que se han quedado grabadas en nuestra alma, son realmente más difíciles de olvidar, vienen a nuestra mente con frecuencia y una especie de sentimiento nos embarga al recordarlas, lo que ocurre repetidamente, más aún cuando no hemos superado la situación vivida.

Estas reacciones son naturalmente humanas, nos cuesta más librarnos del sufrimiento, porque no luchamos contra la alegría, contra la felicidad, luchamos para librarnos del dolor, de las decepciones y de aquello que nos causó amargura, este deseo nos mantiene atados a esa experiencia, únicamente cuando ese recuerdo no te genere emoción alguna, cuando puedas observar lo vivido y no resurgir de las cenizas repitiendo lo que te pasó, entonces podrás descubrir que lograste trascender la situación.

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Vivir los recuerdos es parte de la experiencia de la vida, por lo que obviamente habrán sucesos que serán trascendentales para nosotros, bien porque nos hayan cambiado profundamente o porque hayan dejado consecuencias. Por lo general sufrimos más por aquello que amamos, aunque el amor se haya ido, existió, eso nos unió más aún a esa persona y tener que afrontar decepciones nunca es tarea fácil.

También están esos sucesos que se escapan de nuestras manos, en los que somos víctimas o presa de algún sufrimiento que jamás sería nuestra elección propia, nadie en el mundo está exento de ello, estas huellas son aún mas duras de borrar, pues generalmente lastiman el ego, la dignidad, la confianza y debemos pasar por un proceso largo y doloroso para asimilarlo, esto significa tener que pensar en ello una y otra vez.

Las relaciones tormentosas por ejemplo, suelen ser bastante complejas de olvidar, generalmente conllevan vivencias bastante intensas, que además transitan entre la felicidad y la tristeza permanentemente, ello dificulta definir realmente lo que nos hace sentir recordarlas, no logramos definir la elección de detestar el que las cosas no funcionaran como esperábamos o del dolor de haber afrontado ciertas situaciones…

Sea cual sea la experiencia en la vida, debemos mantener un recuerdo presente y permanente en nuestra vida, y es que la independientemente de las huellas que llevemos grabadas en el alma, siempre existe una nueva oportunidad de despertar, un nuevo día, un amanecer que te da la oportunidad de vivir, de ser y de existir, aprender a disfrutar de ello encierra la energía más pura de la vida, el deseo de ser feliz.

Vía Rincón del Tíbet

Siempre es más difícil olvidar a quienes han dejado huellas dolorosas en tu vida…

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